Gracias al lenguaje, los seres humanos somos capaces de
estructurar el pensamiento, regular la conducta, así como comprender la
realidad e influir en ella. En este sentido, la estimulación del lenguaje oral
es fundamental para los niños/as en sus primeros años de vida, coincidiendo
éstos con los del inicio de su etapa escolar en Educación Infantil.
Es durante la etapa de Educación Infantil cuando los
pequeños van adquiriendo el sistema fonológico y aunque existen una serie de
pautas generales de aparición de los fonemas, no debemos olvidar que el ritmo
de aprendizaje y maduración es variable de unos a otros. El intentar “forzar” a un niño resulta en el
mejor de los casos, inútil y a veces puede ser perjudicial.
Es la familia uno de los ámbitos más importantes y donde más
se puede estimular de forma global el lenguaje, es una función y una destreza que
se aprende naturalmente, por una serie de intercambios con el entorno
social. Dentro de este entorno social el niño en primer lugar aprende a hablar
con su madre y más tarde con los demás miembros de su familia (padre, hermanos,
abuelos…), estos enseñan a hablar al niño, pero nadie sigue un método preestablecido conscientemente para hablar
con su hijo.Es interesante tener en cuenta una serie de aspectos con los
que se pueden prevenir dificultades y potenciar las áreas importantes del
lenguaje de los más pequeños.
Algunas pautas interesantes que los padres y madres pueden
trabajar de forma sencilla y natural en las situaciones cotidianas:
1.
Hablar al niño tan a menudo como sea posible, especialmente cuando este se encuentre
inmerso en actividades atractivas para él, desarrollar sus capacidades
comunicativas hablándoles y
escuchándoles atentamente, sin interrupciones y escuchando a sus preguntas.
2.
Realizar actividades conjuntas,
elija usted algo para hacer, cuanto más novedoso para el niño mejor, por
ejemplo: hacer un puzle, arreglar una silla, ordenar un cajón o simplemente
jugar juntos. Compórtese de manera novata al realizar la tarea lo importante no
es quien lo hace mejor, sino pasar un rato juntos. Evite dar órdenes al niño,
en su lugar haga preguntas abiertas: “ ¿Qué hacemos?”, “ ¿ dónde lo ponemos?”.
3.
Hablarle a cerca de personas, objetos y
hechos que estén presentes en el contexto al que el niño atiende,
aprovechando cualquier situación cotidiana (baño, comida, vestido, paseo,
juego…)
4.
Enseñarles a mantener el correcto
intercambio comunicativo, respetar los turnos de conversación, no
hablar al mismo tiempo que el niño/a, esperar a que termine, luego hablaremos
nosotros.
5.
Hablar despacio y de forma clara, repetir las cosas tanto como sea necesario, no
utilizar frases y palabras complicadas ni abusar de diminutivos, a medida que
vaya creciendo se le introducirán palabras nuevas.
6.
Utilizar las ocasiones que sea necesaria la regularización
del comportamiento infantil, (por ejemplo: el niño quiere ponerse unos
zapatos y la madre quiere ponerle otros, o quiere comer un alimento y la madre
quiere que coma otro). En su inicio estas situaciones requieren acciones de
control (tocar, coger las manos, prohibir físicamente, etc…) pero no debe ser
solo la acción la que regule el comportamiento del niño si no debe de ir
acompañado de un control verbal, justificándole el por qué.
7.
Se deberá incluir mayor número de peticiones de
información que de acción, para así estimular el uso del lenguaje por
parte del niño, No darles las cosas con sólo señalarlas, cuando las puede pedir
con alguna palabra, Tampoco cuando las piden con palabras incompletas, siendo
capaces de decirlo todo, No responder por ellos aunque su lenguaje sea poco
comprensible, Dejar que se expresen libremente.
8.
Recuerde con el niño hechos divertidos que hayan ocurrido, sobre todo si han
tenido un resultado motor, como una caída, un susto, etc… y existan
onomatopeyas de acción. Cuénteselo y pregúntele, una vez realizado un
recordatorio conjunto, esto son tipos de rutinas que ayudan a los padres a
introducir al niño en discursos narrativos.
9.
Los padres
deben ser flexibles con las
respuestas incorrectas de sus hijos, y
al mismo tiempo deben mostrarse responsivos ante las iniciativas comunicativas
de estos, corregir de forma indirecta dándoles el modelo correcto. Ejemplo:
Niño/a: “peota” Adulto: ”La pelota para jugar”
10.
Debemos acostumbrarlos a ser independientes,
vestir y desvestirse solos, comer, bañarse solos, recoger juguetes… (pueden
hacer muchas cosas si se les deja aprender).
Pero Lo más importante de todo es:
"Estar siempre disponible para comunicarnos con el niño/a,
haciéndoles sentir nuestro interés por lo que nos quiere decir, prestando
atención y valorando sus vivencias, acercándonos lo más posible a su mundo.
Por muy cansados que
estemos al volver de nuestro trabajo y por muchas preocupaciones que tengamos
en la mente, guardaremos todos los días un ratito para estar con nuestro
hijo/a."
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